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ACHACACHI Juicios y balas

Por: Tipo de material: TextoDetalles de publicación: La Paz - Bolivia; DC; 2019Edición: primera ediciónDescripción: 376 Páginas; Tapa flexible, con gráficos, sin dibujos, con cuadros, con imagenes, sin figuras 20.5 x27.5 centímetros; GrandeTipo de contenido:
  • texto
Tipo de medio:
  • no mediado
ISBN:
  • 4-1-1090-19
Tema(s): Clasificación CDD:
  • 21 300
Contenidos:
1. El territorio ancestral de Umasuyu 2. El esplendor del provincialismo y las desmembraciones territoriales de Omasuyos 3. Achacachi: epicentro geográfico de la rebelión aymara 4. El ejercicio del poder político y la discordia de las élites locales 5. El orgullo local y la memoria comunal - Los procesos de fragmentación territorial en cantones y secciones municipales
Resumen: El propósito del libro es explicar por crítica inmanente por qué la provincia Omasuyos es a la vez tan rebelde y tan fragmentada. Por un lado tiene el espíritu rebelde que desde Umasuyu ancestral, con su mito del taypi y su organización dual en Urinsaya y Aransaya, hizo de Achacachi por su posición céntrica en el lago, la capital natural desde las reducciones del Virrey Toledo hasta la República. Ese espíritu se vio en los Comités de Huelga, las Ollas Comunes, los Ponchos Rojos con Villarroel y con Evo Morales, y en la cara más dura del mallkismo de Felipe Quispe y el EGTK con los bloqueos del 2000-2003 que derrocaron a Goni. Por otro lado tiene un accionar pragmático y localista. En lo territorial, lo que era una provincia gigante desde Laja hasta Pelechuco y Yunguyo se fue desmembrando por el provincialismo de sus élites en tres provincias nuevas: Camacho en 1908, Los Andes en 1917 y Manco Kapac en 1951. Y en lo político, con la Reforma Agraria de 1953 que liquidó haciendas y creó cantones, y sobre todo con la Participación Popular de 1994 que dio plata y cargos de alcalde y concejal a los sindicatos, se instaló una cultura electorera y clientelar. Como los cantones de la periferia nunca le pueden ganar demográficamente a Achacachi en elecciones, sus élites inventan un discurso separatista diciendo que los discriminan y que necesitan progreso, para crear nuevos municipios como Huarina, Santiago de Huata, Huatajata y Chua Cocani. Al final eso es el localismo o municipalismo que fragmenta Omasuyos en unidades cada vez más pequeñas.
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Tipo de ítem Biblioteca de origen Colección Signatura topográfica Copia número Estado
Libros Biblioteca Especializada de Ciencias de la Educación Pedagogía 300/R741r (Navegar estantería(Abre debajo)) 3 ejemplares Disponible

1. El territorio ancestral de Umasuyu 2. El esplendor del provincialismo y las desmembraciones territoriales de Omasuyos 3. Achacachi: epicentro geográfico de la rebelión aymara 4. El ejercicio del poder político y la discordia de las élites locales 5. El orgullo local y la memoria comunal - Los procesos de fragmentación territorial en cantones y secciones municipales

El propósito del libro es explicar por crítica inmanente por qué la provincia Omasuyos es a la vez tan rebelde y tan fragmentada.

Por un lado tiene el espíritu rebelde que desde Umasuyu ancestral, con su mito del taypi y su organización dual en Urinsaya y Aransaya, hizo de Achacachi por su posición céntrica en el lago, la capital natural desde las reducciones del Virrey Toledo hasta la República. Ese espíritu se vio en los Comités de Huelga, las Ollas Comunes, los Ponchos Rojos con Villarroel y con Evo Morales, y en la cara más dura del mallkismo de Felipe Quispe y el EGTK con los bloqueos del 2000-2003 que derrocaron a Goni.

Por otro lado tiene un accionar pragmático y localista. En lo territorial, lo que era una provincia gigante desde Laja hasta Pelechuco y Yunguyo se fue desmembrando por el provincialismo de sus élites en tres provincias nuevas: Camacho en 1908, Los Andes en 1917 y Manco Kapac en 1951. Y en lo político, con la Reforma Agraria de 1953 que liquidó haciendas y creó cantones, y sobre todo con la Participación Popular de 1994 que dio plata y cargos de alcalde y concejal a los sindicatos, se instaló una cultura electorera y clientelar. Como los cantones de la periferia nunca le pueden ganar demográficamente a Achacachi en elecciones, sus élites inventan un discurso separatista diciendo que los discriminan y que necesitan progreso, para crear nuevos municipios como Huarina, Santiago de Huata, Huatajata y Chua Cocani. Al final eso es el localismo o municipalismo que fragmenta Omasuyos en unidades cada vez más pequeñas.

A universitarios, profesionales, docentes, estudiantes, investigadores, historiadores, cientistas

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